Isabelle Degeorges llama a un despertar industrial frente al auge del duanju.
- 8 mar
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Un país que ya no controla sus narrativas es un país que pierde su alma. Y una industria que ya no controla sus formatos es una industria que pierde su futuro.
Fue con esta cita, atribuida al famoso director francés Bertrand Tavernier, que Isabelle Degeorges planteó recientemente el debate en torno a la ficción para teléfonos móviles.
Isabelle Degeorges, presidenta de Gaumont Télévision France desde 2013, dirige la división de televisión francesa de Gaumont. El grupo, fundado en 1895, está considerado como la productora de cine y televisión más antigua del mundo aún en activo.
En dos publicaciones en LinkedIn, no rechaza el formato duanju. Más bien, visibiliza sobre lo que revela: el auge de nuevos usos, nuevas plataformas y nuevas dependencias. Para ella, el problema es a la vez cultural, industrial, tecnológico, estratégico y político.
Su argumento sitúa el desafío de una respuesta no a escala francesa sino a escala europea.
En su segunda publicación, destaca la dependencia de Europa de la infraestructura, las plataformas, los sistemas operativos, los servidores y, ahora, la inteligencia artificial, regidas en gran medida por la legislación estadounidense. Señala específicamente que, a través de la Ley de la Nube, los datos alojados en Francia pueden estar sujetos a la legislación extranjera.
Aplicado al formato duanju, este razonamiento adquiere una dimensión particular. Si los formatos, las plataformas de distribución, la lógica algorítmica y, en el futuro, las herramientas de producción se diseñan en otros lugares, Francia y Europa corren el riesgo de perder no solo el control de sus narrativas, sino también de su circulación y monetización. El duanju se convierte entonces en algo más que un nuevo lenguaje narrativo: también se convierte en una prueba de soberanía digital.
Isabelle Degeorges cuestiona explícitamente el riesgo de que el duanju se convierta en una amenaza más para nuestra soberanía cultural, en lugar de simplemente un motor de crecimiento. Consciente de estos nuevos usos, alerta y exige un renovado enfoque industrial a escala europea.
Esta preocupación se hace eco de otros debates franceses en torno a las plataformas en línea. En 2013, durante la propuesta de fusión entre Yahoo y Dailymotion, el ministro francés Arnaud Montebourg se opuso a una venta que habría supuesto la pérdida de control de un operador digital francés considerado estratégico, argumentando que este "buque insignia de la web" no debía cederse a un grupo extranjero. Hoy en día, Dailymotion sigue siendo una de las principales plataformas de streaming de vídeo para medios profesionales. La posibilidad de un resurgimiento y un renovado éxito entre el público general no es descartable, especialmente dadas las tensiones inherentes a la globalización.
Releído a la luz del duanju, este precedente con Dailymotion recuerda que detrás de los formatos emergentes, la cuestión nunca es solo la de la innovación. Se trata también de quién posee las herramientas, quién controla la distribución y quién configura el futuro digital de la narrativa.
Encuentre las publicaciones de Isabelle Degeorges en LinkedIn:
Artículo escrito por Guillaume Sanjorge


